13 jul 2009

HUMO

HUMO


Atando estas manos con serpientes que escaparon del vientre del paraíso,


Se acerca a paso lento mi cazador que se atribuye los frutos de la noche,


La cebada salvaje se minimiza en los nuevos corredores del jaguar,


Logrando derretir los perfumes del fin de las selvas, ¡Natural!


El de estos pies que levitan, en presencia de estas manos atadas al silencio,


Te suplico –predicador- virgen, improvisa un silencioso canto líquido,


Que la noche acabara en terciopelo dejando descansar su gota de sombra,


Sobre fetiches que reposan sobre coca y un baúl con vestidos de piel muerta.


(JAQUE MATE, Ballivián, 2007)


¡solitaria!...brujería, es el momento: ¡solitaria! Llega,


El humo de los siglos nos invita a reconquistar el olvido del corazón sacrificado,


Y escondido en el vientre de la serpiente que se divide en frases y huesos


Caídos en el pedernal.



¿Cuáles fueron tus últimos demonios? Mercader de la atemporalidad, de


Un mismo latir, palabra hecho lujuria y cómplice del cáliz divino, con


El aire y el humo empiezan a temblar, más, el frío rompe su cuajo, rascando la


Fluorescencia de tus pesadillas, ahumadas por el milagro de condenar mis


Ataduras.


(Poemario ILURI, Ballivián, 2004)

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